Una mezcla de cultura y religión

Por Yoandi González

El conquistador español no solo impuso su cultura, su lengua y su civilización. Trajo también su religión, el Catolicismo, que con el respaldo de las autoridades coloniales pasó a ser por largo tiempo la religión oficial y exclusiva.

La Iglesia Católica logró conservar su posición después de la independencia de Cuba y hasta nuestros días. Varios son los templos que la representan, como son la Catedral de La Habana, la Iglesia del Espíritu Santo, la de la Virgen de Regla, la de San Lázaro, y el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre en la provincia de Santiago de Cuba, por solo mencionar algunos ejemplos.

Como consecuencia de la trata esclavista prolongada por varios siglos, durante la etapa colonial se introdujeron en Cuba diversas manifestaciones religiosas, de acuerdo con los diferentes pueblos que llegaron desde África con. Desde entonces, lo hispano y lo africano constituyen los dos troncos etno-culturales de la nacionalidad cubana, en la que también coinciden otras culturas (caribeña, norteamericana, china y del resto de Europa), con un complejo proceso de transculturación y mestizaje, que ha traído como consecuencia una composición sui géneris.

Derivada de la cultura yoruba se generó la llamada Regla Ocha, popularmente conocida como Santería, que tiene como centro de culto a un conjunto de orishas (deidades) con diferentes mitos y atributos. Entre los más importantes están: Olofin, Olorun y Oloddumare.

Los dirigentes de culto de la santería son los santeros (babalochas) y santeras (iyalochas), con otras jerarquías y funciones. La forma más sistematizada y compleja de esta expresión está en el culto a Ifá -deidad cuyo atributo principal es la adivinación-, sostenido por las máximas autoridades sacerdotales, los Babalawos. Derivada de expresiones de los pueblos subordinados al reino del Congo, en Cuba se practica la llamada Regla Conga, Palo Monte o Palo Mayombe, conjunto de formas religiosas que se centran en el culto a las fuerzas naturales.

Otra expresión de origen africano, localizada en la zona occidental del país, es la agrupación secreta masculina Abakuá, también conocida como Ñañiguismo. En las sociedades abakuá se han creado estructuras que abarcan varios grupos locales, y en la santería se constatan tendencias unitarias, como la Asociación Cultural Yoruba de Cuba, que agrupa un número determinado de Babalawos o Santeros del culto Ifá.

También predomina el Protestantismo, el cual se introdujo en nuestro país con relativo retardo, obstaculizado por disposiciones coloniales que protegían la Iglesia Católica. Se multiplicó a lo largo de los primeros 50 años de república, con apoyo de las Juntas Misioneras estadounidenses, de donde procede el protestantismo cubano según ese modelo, y reproduciéndose la diversidad de denominaciones típicas de la sociedad norteamericana.

Además, se practica el Judaísmo entre personas pertenecientes a la Comunidad hebrea, la cual cuenta con varias sinagogas. Funcionan agrupaciones de corte filosófico-religioso-orientalista, como la Sociedad Teosófica, a la vez que existen grupos minoritarios de Budismo y Confucianismo.

Como podemos apreciar, somos una mezcla de religiones, dando cumplimiento a lo que se expresa en la Constitución de la República de Cuba: El derecho de practicar una religión, lo que no limita en ningún caso a un ser humano por sus creencias.

http://razonesdecuba.cu/una-mezcla-de-cultura-y-religion/

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