#UCRANIA: #EE.UU/#OTAN Vs #Rusia (II)

Por Braulio Frómeta y Andrés González

El conflicto sociopolítico y bélico en Ucrania lleva arrastrándose décadas, por la terrible crisis económica, el aumento de la deuda, la militarización de la sociedad y el auge de los movimientos neonazis. Con la intervención oportunista de los E.U. en el conflicto, así como su guerra mediática y de sanciones económicas, ha logrado involucrar a las principales potencias europeas, a sus países dependientes o lacayos, tal como lo hiciera en la Primera y Segunda Guerra Mundial, para fortalecer su apetito geopolítico y el pretendido dominio económico como potencia unipolar.

Para ello, el gobierno ucraniano ha institucionalizado a grupos como el Batallón Azov o Sector Derecho, haciéndolos formar parte del ejército a pesar de su filiación neonazi y reclutamientos de mercenarios. Coloca a sus líderes en cargos políticos. Esas acciones han resultado en violaciones de derechos fundamentales y crímenes de odio en la región del Donbas, donde las autoproclamadas repúblicas Lugansk y Donetsk, de mayoría rusa, tratan de defender su soberanía.

Todas las acciones del gobierno de E.E.U.U persiguen acabar con la Rusia de hoy, como si fuera la Rusia del 1917. Ha instrumentado un andamiaje bélico-político, como entonces, utilizando a Ucrania, como antes utilizó el peligro alemán en las dos Guerras Mundiales. Busca de la actual repartición mundial de los mercados y sumisión política de los gobiernos para debilitar a las despuntantes Rusia y China, que hacen peligrar su dominio global.

Es bueno recordar ese pasado de los gobiernos de EE.UU, pues no hay nada nuevo en su actual funcionamiento. Solo la adecuan esas ambiciones a los distintos escenarios.

Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial, los EE.UU ocupaban sólidamente el primer lugar entre los países por su desarrollo económico. Los monopolios habían convertido el gobierno en un arma obediente a su política, tal como se encuentra hoy. Al final de esta guerra aparecieron 21 mil nuevos millonarios en E.E.U.U, beneficiados por sus ventas a Francia, Inglaterra e incluso Rusia, pues dominaban los mercados por su supuesta neutralidad.

Durante la guerra sucedió en 1917 el triunfo de la Revolución de Octubre, que marcó el rumbo de las futuras acciones contra el comunismo en E.U. y sus esferas de dominio. Surge el peligro de la influencia de Rusia en la clase obrera mundial, incluso en E.U. Persiguen el afán por derrocarla, con la alianza de los países europeos, incluidos los esfuerzos por restaurar ellos a la vencida Alemania para proyectarla en ese sentido. Así el oro europeo se fue trasladando a los bancos americanos, convirtiendo a los europeos en deudores de la potencia. Se buscaba un nuevo reparto del mundo, de colonias, mercados y fuentes de materias primas, como sucede ahora ante la presencia de la actual Rusia y la R.P. China.

A finales del Siglo XIX y principios del XX, el capitalismo pasó a una nueva etapa de su desarrollo, el Imperialismo. La guerra de 1914-1918 fue resultado del desarrollo de ese Imperialismo.

La Rusia de la contienda aspiraba a ocupar parte del Imperio Turco y aumentar su influencia en los Balcanes, en tierras polacas y ucranianas pertenecientes a Austria-Hungría.

Los E.U. al final temían que el detrimento sufrido por los monopolios alemanes asegurara para Francia el predominio en Europa capitalista. Consideraban que Alemania vencida podría ser un lugar magnífico para la inversión de los capitales norteamericanos y el dominio de la situación en Europa, como sucedió y veremos al evaluar tal desarrollo en la 2da G.M.

Antes de que Hitler declarara la guerra a los E.U., en 1941, muchos estadounidenses descendientes de alemanes e italianos eran atraídos por el fascismo, particularmente los católicos. Muchos de ellos de origen irlandés, polaco e italiano, estaban influenciados por el apoyo que el Papa Pio XII dio a Hitler y Musolini, por un anticomunismo visceral.

A lo interno, los negociantes norteamericanos admiraban las dos primeras políticas de Hitler al tomar el poder en 1933: la eliminación de los sindicatos de trabajadores y los partidos políticos socialistas y comunistas. En los E.U. desataron las conocidas persecuciones del Macartismo y las redadas del FBI. Su director, Edgar Hoover, los consideraba una amenaza ideológica al poder imperialista.

Ya en los años 20 sus grandes empresas habían invertido en Alemania o se habían asociado a ellas. Tal era el caso de Coca-Cola, la Opel de la General Motors, la fábrica de Ford, la sede de IBM en Berlín o el socio alemán de la Standard Oil, la IG Farben. Todos incrementaron sus capitales bajo el régimen de Hitler entre 1934 y 1939.

En 1939, la General Motors y la Ford controlaban el 70% del mercado alemán del automóvil y suministraban toda clase de materias para la inminente guerra.

Otro beneficiado fue la IBM, que suministró la tecnología de las tarjetas perforadas necesarias para automatizar el país, hasta para identificar judíos con el objetivo de confiscar sus bienes y eliminarlos.

Una élite de más de veinte grandes y poderosas corporaciones norteamericanas se beneficiaba, como Dupont, General Electric, Goodrich, Kodak, Westinhouse y hasta la ITT.

En el momento del ataque a Pearl Harbor todas estas compañías habían desarrollado un significativo capital y presencia en el mercado alemán. La Dupont había invertido en la industria armamentista alemana. Su presidente suministraba apoyo financiero a los nazis. De la misma forma el presidente de la ITT, de la Texaco, amigo personal del tristemente célebre Góring, mantenía tales relaciones.

En 1938, Hitler condecoro a Ford con la más alta distinción de gobierno. Utilizó y adoptó los conceptos “fordistas” de producción industrial masiva en el campo de concentración de Auschwitz. También condecoró a Watson, un directivo de la IBM, en su visita a Alemania.

Se valora que los fabricantes de automóviles y las petroleras estadounidenses participaron del inicial triunfo alemán. Sin los camiones, tanques, aviones y otros equipos suministrados por las subsidiarias alemanas de Ford y General Motors, y sin las grandes cantidades de materias primas estratégicas (que Alemania no poseía), como el caucho, el combustible Diesel, los aceites lubricantes, junto otros productos de la Texaco y Standard Oil, las fuerzas alemanas no habrían podido derrotar a sus adversarios en 1939 y 1940.

En 1941 es que los norteamericanos conciben estar más cerca de los ingleses, sobre todo por intereses económicos. Es cuando se considera a los soviéticos útiles para ir contra Alemania y ayudar a Inglaterra, no por simpatía, sino por ventajas económicas, políticas y militares. Abren negocios en la URSS que consideraban más ventajosos que los de Alemania.

Es famosa la frase del presidente Harry Truman, sucesor de Roosevelt a la muerte de este en plena guerra: “si vemos que Alemania está ganando, ayudaremos a Rusia, y si vemos que Rusia está ganando, ayudaremos a Alemania de forma que ambos se desgasten lo más posible”. Así sucedió.

A finales de la guerra, la Oficina de Servicios Secretos (OSS, devenida CIA poco después) enfocó sus acciones contra la URSS con informaciones brindadas por prisioneros y mandos de las famosa SS nazis. De la misma forma, el ejército estadounidense recibió informes de generales alemanes sobre experiencias de combate en los territorios rusos, para nuevas versiones de ataque contra la URSS.

Allen Dulles, ya director de la CIA desde 1953, reclutó nazis y protegió algunos de sus jefes para modelar sus estrategias.

El ejército norteamericano favoreció la eliminación de los comunistas en el poder y de guerrilleros en países liberados por ellos, como fueron en Italia, Francia y Grecia.

Al llegar Truman a la presidencia, agudizó la agresividad contra la URSS, al contar con la llamada “diplomacia atómica”. Daba inicio así a la Guerra Fría. No obstante, como ahora, la propaganda hizo creer que la Guerra Fría había nacido por las intenciones agresivas de la URSS.

La caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas les hizo posible eliminar las imperfecciones del legado de la 2da G.M. y permitió la vuelta al hegemonismo unipolar de los E.U., hoy amenazado por la alianza chino-rusa. Constantemente tratan de originar estas confrontaciones. Hoy se trata de Ucrania, pero también se han encontrado en el escenario de disputa Yugoslavia, Iraq, Libia, Siria, Afganistán y América Latina, no ajenos al enfrentamiento contra Cuba y Venezuela. En fin, persiguen la vuelta al dominio geopolítico, económico y militar unipolar.

Como en las anteriores justificaciones, Ucrania fue escogida para intentar la interrupción del desarrollo de Rusia como potencia universal, para frenar su influencia en las economías europeas, obligándolas a participar en una serie de sanciones que entorpecen el desarrollo mutuo.

La repartición de los nuevos mercados no es ajena a esta estrategia, como en las anteriores guerras. China y Rusia los venían desplazando no solo de Europa, sino por su amplia presencia en comercio e inversiones tanto en América Latina como en África.

No tienen explicación para la denuncia hecha por los rusos sobre su financiamiento y participación científica en los laboratorios en Ucrania, para la elaboración de armas químicas y su guerra biológica que bien conocemos. Ahora nada menos que el hijo del actual presidente, Hunter Biden, es uno de los involucrados en este y otros negocios en ese país.

La milicia neonazi ucraniana conocida como Batallón Azov ha sido entrenada por organizaciones militares estadounidenses, inclusive a CIA. Se dice que en su surgimiento lo conformaron quienes no tenían ninguna experiencia militar, nazis que hacían luchas en las calles, en los partidos de futbol, organizados alrededor de un partido extremista. De hecho, en 2014 el Batallón entró a depender del Ministerio de Defensa. Desde entonces actúa contra el pueblo e inclusive contra miembros del ejército ucraniano que no querían luchar contra su pueblo. Tienen a su disposición armas, drones, helicópteros, tanques y mantienen el sol negro como su símbolo, el mismo que usaba el batallón de las SS ucranianas durante la 2da. G.M.

En conclusión, la guerra mediática que se está desarrollando es para silenciar toda esta historia, eliminar la capacidad de pensar.

http://razonesdecuba.cu/ucrania-ee-uu-otan-vs-rusia-ii/

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