Desmedidas exigencias

Los extremos siempre son malos. Algunas personas pudieran calificarse de perfeccionistas por todo lo que se esfuerzan para que sus cosas queden idealmente impecables. Si se trata de un trabajo que deben realizar, sus escrupulosidades se convierten de virtud en defecto, porque siempre quieren mejorar lo que hacen, demoran mucho tiempo en terminar lo que se proponen, se entretienen en detalles sin importancia, en fin, puede decirse que viven esclavas de sus obras. Actitud que se observa de diversas maneras en la educación familiar.

Si una excesiva tolerancia  puede traer malas consecuencias, al convertir a los niños en seres caprichosos, majaderos, que desean que se les complazca en todo y se sienten sin obligaciones hacia los demás, la sobre exigencia hacia los hijos también puede acarrear situaciones funestas

Algunos padres consideran que la formación del carácter infantil depende de la voluntad que tengan los adultos de enseñarle buenos comportamientos y de exigirles que hagan las cosas como ellos le muestran o le dicen.

Olvidan que la educación infantil depende de muchos otros factores, no solamente de las reclamaciones de un padre o una madre. Además, en la educación no se puede “quemar etapas”, es muy difícil entrenar ciertos hábitos de vida antes de que el infante esté preparado para asumirlos. Además de que puede  resultar muy perjudicial, llenar de responsabilidades la vida del niño o niña en la edad en que el resto de los infantes invierten el tiempo en jugar

Es natural que la familia se sienta orgullosa de los avances de sus hijos, pero debe pensarse, en primer lugar, en el futuro de ellos. Una organización de la vida infantil demasiado rígida, que exija hábitos sin respetar las peculiaridades del menor resulta a todas luces perjudicial.

 Las presiones pueden hacer que el infante no desarrolle el interés real hacia los estudios o que realice sus tareas mecánicamente, por pura compulsión o para evitar las consecuencias de las pretensiones desmedidas de sus padres.

Vale enfocar el problema de las imposiciones desde la coordinación familiar, comparando criterios, analizando diferentes visiones educativas entre los restantes miembros de la familia. De forma tal que se llegue a razonamientos lógicos en aras de lo que verdaderamente necesita el menor para que en el futuro pueda desplegar las complejas responsabilidades que le traza la vida.

http://www.mujeres.cu/art.php?MzM1NjE=

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